Más allá de Estados Unidos, unos 11 países usan el dólar estadounidense como su moneda oficial o principal en circulación, además de varios territorios de EE. UU. Las razones se dividen en dos grupos: economías pequeñas que nunca quisieron el coste de mantener su propia moneda, y economías más grandes que se dolarizaron después de que su propio dinero colapsara.
Dolarizados por elección de larga data
- Panamá — usa el dólar estadounidense (llamado localmente balboa) desde 1904, junto a sus propias monedas. La dolarización más antigua.
- Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia, Palaos — usan todos el dólar estadounidense bajo sus Pactos de Libre Asociación con Estados Unidos.
- Islas Vírgenes Británicas y Turcas y Caicos — territorios británicos que usan el dólar estadounidense en lugar de la libra esterlina porque sus economías están ligadas a EE. UU.
Dolarizados tras una crisis monetaria
- Ecuador — abandonó el sucre en 2000 tras la hiperinflación y un colapso bancario. El dólar es ahora su única moneda de curso legal.
- El Salvador — adoptó el dólar en 2001 para reducir los costes de endeudamiento y fijar una baja inflación. En 2021 también convirtió al bitcoin en moneda de curso legal, y después revirtió buena parte de esa medida.
- Zimbabue — abandonó su propio dólar en 2009 después de que la inflación alcanzara miles de millones por ciento, usó una cesta de monedas extranjeras dominada por el dólar estadounidense, probó nuevas monedas locales, y ha vuelto repetidamente al dólar estadounidense para la mayoría de las transacciones.
- Timor Oriental — usa el dólar estadounidense desde la independencia en 2002, con sus propias monedas de centavo.
Uso parcial y no oficial
En muchos más países el dólar circula de manera informal junto a la moneda local para compras grandes, ahorros y turismo —en buena parte de Latinoamérica, Camboya (donde dólares y riel se usan indistintamente), el Líbano durante su crisis, y Argentina. Camboya es el caso más claro: aproximadamente el 80-90% de los depósitos están en dólares aunque el riel sea la moneda oficial.
La contrapartida
La dolarización importa la credibilidad y la baja inflación de la Reserva Federal de EE. UU., lo cual es valioso para un país con un historial de caos monetario. El coste es el control: un país dolarizado no puede fijar sus propios tipos de interés, no puede devaluar para impulsar las exportaciones, y no obtiene ingresos por imprimir dinero. Tampoco tiene ningún prestamista de última instancia en un pánico bancario.
El euro es el otro gran caso de países que comparten moneda. Esa guía cubre la eurozona y los países no miembros.
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